viernes, 20 de julio de 2012

Imaginando...

Tarde de fiesta y tormenta
Pasan las hachas del viento
Abrimos nuestras antenas
Bailamos hasta fundirnos
Bebemos nuestro sudor
Le damos la mano al mono.

©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, 13 de julio de 2012

martes, 17 de julio de 2012

Labios de aralia

Débil tronco de aralia,
Tienes esculpidos
Muchos labios
Que invitan a besarlos
A las hormigas y a mí
A imaginarme mil besos
Y tal vez hasta algo más
Con un tecito de menta
Y música de Chopin.

©Joan Fort Olivella
Atlixco, junio de 2012

jueves, 5 de julio de 2012

Poetas y monigotes


Un montón de monigotes
Nos miran con ojos fijos
Pelones y con bigotes
Con trenzas y revoltijos
Con sombrero o bien de flores.

! Qué hacen estos poetas
Viviendo amores perdidos
Gestas de grandes atletas
Y enormes barcos hundidos
Llenos de tela y dolores !

©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, junio de 2012

El señor volcán

















Los que vivimos cercanos al volcán Popocatépetl
sabemos muy bien su estilo de mostrar su fortaleza
con temblores, con estruendos, con eruptos,
con la lluvia de ceniza y con los fuegos que arroja.

Tal Vulcano con su fragua
Ciertas noches echa llamas
Grandes fuegos de artificio 
O fallas de embergadura.

Pero no pasa del susto, vuelve la normalidad.
Disfrutamos de su estampa, unas veces reluciente,
otras austero y sereno, nuestro vecino de arriba.

Un eterno vigilante, guerrero enamorado,
vela el sueño profundo de su mujer dormida,
la preciosa Iztaccíhuatl,
y nos altera el nuestro.

©Javier Duhart y Joan Fort
Atlixco, junio-julio de 2012

lunes, 2 de julio de 2012

El Popo vivo y distinto


Entre temblor y temblor
pienso en toda su grandeza,
magno magma incandescente
que se filtra por doquier.

Después de tanta ceniza
en Pompeya y Herculano,
hace un año Bariloche
y San Martín de los Andes.

Los huracanes lo cubren
de nieve algunos días
y recuerda al Fujiyama
con toda su majestad.

Otros de nubes inmensas,
               de vapor amenazante                 ,
y siempre la fumarola,
que respira fuerte el genio.

©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, junio de 2012

martes, 5 de junio de 2012

Estrenando cámara

Después de algunos meses sin cámara y de no poder captar las explosiones del Popo ni las alfombras de ceniza que nos dejó algunos días, ya dispongo de una nueva y hoy he subido temprano al cerro de San Miguel para hacer algunas pruebas y poder ver la conjunción del Sol con Venus.
No he podido sacar todas las fotos que hubiera deseado, pero sí las de algunos de los arbolitos que plantaron al año pasado con los respectivos letreros explicativos, varios de los cuales por cierto están grafiteados, y también una de un señor mayor que, en compañía de otro, dejaba su garabato en un portal de un garaje acabado de pintar, mostrando así la poca educación de mucha gente y lo mucho que falta por avanzar en este sentido.
©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, 5 de junio de 2012.

Décimas a la oda


Bendita composición.
Los poetas te adoramos.
Otra cosa es que sepamos
Darte un ritmo sabrosón,
las palabras, los encajes
que definan los paisajes
con el tono adecuado,
sin caer en lo trillado
lo grosero ni guasón.

Permitidnos alabar
sin llegar a ser pedantes,
pesados ni delirantes
y estar fuera de lugar.
Ayudadnos a encontrar
el ritmo que dé a tu pieza
toda la gracia y belleza
como tantos la encontraron
y con frecuencia la usaron
con la mayor agudeza.
En Grecia grandes poetas.
Píndaro para dar gloria
y merecida memoria
a dioses, héroes y atletas,
porque eran muy estetas.
Alceo a los guerreros,
y aguerridos arqueros.
Safo para el amor
por ser un gran cazador
y devoto de su eros.

En Roma Horacio brilló
loando al gran Augusto
en el tono y ritmo justo
y recompensa encontró,
y también como cantó
al campo y a la amistad
con gran efusividad.
Catulo a su Lesbia amada,
pero sufrida y llorada
hasta la saciedad.

Llegó el Renacimiento.
La oda volvió a vivir
y sacó a relucir
todo su lujo y portento
al compás del sentimiento.
En las cortes y palacios
y otros diversos espacios
franceses  e italianos,
británicos e hispanos
brillaban como topacios.

Y en mi tierra catalana,
Aribau y Verdaguer,
Maragall, Riba, Carner,
al ritmo de la sardana
le dieron su cara urbana.
También Bartra  y Pere Quart
se inspiraron en Mozart
para cantar con amor
a su patria con ardor
por tenerse que alejar.

©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, 1 de junio de 2012