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sábado, 21 de febrero de 2015

Lejos de ti (canción)

















Lejos de ti, del final
de aquel deseo general.

Lejos del mar, lejos del faro,
lejos de aquello más amado.

Lejos de aquel capitel
que nos erizaba la piel.

Lejos de aquellas montañas
que llevamos en las entrañas.

Lejos de aquel universo,
que le daba forma al verso.

Lejos de la palabra, de aquel pavo,
que de cantos llenaba el vaso.

Lejos del Sí, de aquel pino,
que no podemos dejar morir.

Yo ya no puedo estar.
Por eso me pongo a cantar...

©Joan  B. Fort Olivella
Atlixco, 21 de febrero de 2015.

jueves, 2 de octubre de 2014

Buenos deseos


Buenos carros
Buenas llantas
Buena canción
Buenos frenos.

Buenas mujeres
Buenas caderas
Buenos pezones
Buenas narices.

Buenas delicias
Buenos perfumes
Buenos tacones
Buenos bolsillos.

Buenos esposos
Buenos hoteles
Buenos jabones
Buenas albercas.

Buenos partidos
Buenos combates
Buenas razones
Buenas apuestas.

Buenas comidas
Buenos viajes
Buenas pensiones
Buenos descansos.

©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, 13 de septiembre de 2014

viernes, 13 de diciembre de 2013

Soledad sin fin

Sólo Desolado Deprimido,
Dejado de la mano del vivir
Al lado del limbo de la locura
De la lánguida palidez mortal
Me dejo ir ¡oh dulces sábanas!
Sobre la idea del nunca jamás
Gozaré ni gritaré ni cantaré
Ni me veréis sentado en esta mesa
Ni subiendo las montañas que más amo
Ni besando la mujer de mis deseos
Sólo durmiendo la noche eterna
En la que nunca brillarán estrellas
Ni saldrá el sol sal ni salida.

©Joan B. Fort Olivella
Atlixco, 22 de noviembre de 2013.

miércoles, 17 de abril de 2013

La música

Qué haríamos sin la música.     
Tendríamos que cantar
Tomar un vaso o un tronco
Y ponernos a tocar.

Qué haríamos sin los sones
Que nos llegan hasta el alma.
Ensayaríamos besos
Que la llenaran de flama.

Qué haríamos sin cantos
Que levantan el ánimo.
Afinar nuestras voces
Y cantar como un hábito.

Qué haríamos sin los músicos
Que sacan toda la belleza
De cualquier cosa sabrosa
Como el vino o la cerveza.

Buscarlos por todos lados
En el radio o Internet
Y si no los encontramos
Cantar un rato tal vez.

Cantar al amor que nos mata
O hace vivir en plenitud
Y a todo lo que nos afecta
Al bolsillo o a la salud.

©Joan B. Fort Olivella
Bar El Juglar, Atlixco,
12 de abril de 2013

viernes, 12 de agosto de 2011

Sentimientos comunes

Apoyado en la baranda del balcón,
un viejo llora;
apoyado en la pared de su casa,
un niño llora;
apoyado en el alféizar de la ventana,
un hombre llora;
apoyado con los codos sobre un libro,
un chico llora:
el mundo es un valle de lágrimas.

Sentado en un  banco del zócalo,
un viejo canta;
sentado en un pequeño taburete,
un niño canta;
sentado, medio estirado, en la butaca,
un hombre canta;
sentado cómodamente sobre la tierra,
un joven canta:
el mundo es un coro desafinado.

De pie bajo un plátano corpulento,
dos viejos hablan;
de pie sobre la arena de la playa,
dos niños hablan;
de pie junto a la puerta del despacho,
dos hombres hablan;
de pie en medio de un corredor,
dos chicos hablan:
hablar es muy necesario.

Levantado la sucia y pesada azada,
un viejo grita;
levantando un maltrecho juguete,
un niño grita;
levantando el papel y la negra pluma,
un hombre grita;
levantando con las manos una pelota,
un chico grita:
el mundo grita y no se entiende.

Los hombres manifestamos los pensamientos,
los sentimientos,
las tristezas,
las alegrías,
los proyectos,
sacamos lo que llevamos dentro,
queda palpitando en el aire
un llanto, un canto, una palabra, un grito,
una interrogante para contestar,
una respuesta que no llega nunca.

Joan B. Fort Olivella
1975/2011