inmenso mercado,
gran exposición
de frutas y flores,
de verdura y ropa,
yerbas, pajaritos,
comida, ganado
y mucha fayuca.
Casi todo el año
sabrosas sandías,
papayas, melones,
mangos de Manila,
petacones, ataúlfos,
plátanos, guayabas
tunas y pitayas,
nopales, jinicuiles
jícamas, camotes,
guanábanas, nonis,
limones, naranjas,
ricas mandarinas.
Flotan por doquier
la caña y el maíz,
elotes, huitlacoches,
olor de huazontles,
memelas, chalupas,
burritos, molotes,
tostadas, pambazos,
pozoles, atoles,
moles de olla,
moles de panza,
oscura cecina
y mucha basura
al atardecer.
Ya sólo le falta
para igualarse
a la gran medina
del gran Marrakech
los encantadores
de grandes serpientes,
porque también tiene
a los mariachis
y otros sonajeros
que le dan color
con música y gritos
de todo el país.
©Joan B. Fort Olivella
Atlixco,
20 de agosto de 2010
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